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LA PATERNIDAD
Por: Padre Raul Téllez
(Director Comunidad Matrimonial
Alegría)

En
junio acostumbramos a celebrar la fiesta del Padre. La primera
significación del término Padre se identifica con su ser al origen.
Padre es sinónimo de Origen, del cual depende y también se debe
nuestra existencia. Es el origen que pone y justifica nuestro
existir. San Pablo iniciaba una bella oración de súplica con estas
palabras: Por eso doblo mis rodillas ante el Padre de quien toma
nombre toda familia en el cielo y en la tierra (Ef 3, 14-15).La
relación Padre-Hijo es entonces símbolo de la condición humana
general y certifica que la libertad del hombre es una libertad
condicionada y finita. Se trata de un significado esencial que no se
puede suprimir. Se puede hablar del misterio de la paternidad.
En el
Antiguo Testamento, Dios es Padre Piadoso/Misericordioso:
Dios constituyó su pueblo eligiéndolo entre muchos pueblos, lo
regeneraba cada vez que los perdonaba y lo atraía de nuevo hacia sí
con muchos lazos de amor. Ej. Ex 34,6. Tal fidelidad de Dios
se expresa primeramente con sus promesas. Mientras perdona, Dios se
revela por aquello que es: Amor. Este mensaje corre
transversalmente a través de toda la Biblia y es para nosotros una
verdad fundamental para captar la misión de la paternidad/maternidad
confiada por Dios a sus criaturas. También es el Padre
Amigo: Padre mío, tú, el amigo de mi juventud (Jer
3,4; 31,20).
Pero
es Jesús quien nos revela definitivamente ese rostro amoroso
de Dios. Cuando uno de sus discípulos quedó fascinado del trato
especial de Jesús con su Padre, le pidió que les enseñará a orar y
Él les dijo: cuando oren, digan, abba: Papito santificado
sea tu Nombre…”. (cfr. Lc 11, 1-2). San Pablo también nos
anima para que guiados por el Espíritu vivamos esa hermosa condición
de hijos de Dios: Pues ustedes no han recibido un espíritu de
esclavos para recaer en el temor, antes bien han recibidos un
espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: Abbá, Padre
(Rm 8, 14-16)
Hoy se
insiste sobre la importancia del amor de un padre para con sus
hijos. Este puede expresarse en los sacrificios que hace, sea en
tiempos de crisis o en las elecciones diarias de la vida familiar.
Lo importante es demostrar la forma en que el padre está presente en
la vida de un hijo, ayudándole en las necesidades físicas,
emocionales, sociales y espirituales. El compartir su tiempo, sus
actividades, su conversación y a sí mismo, significa un apoyo
constante que los niños perciben que permanecerá en sus vidas. Con
esa base del cuidado amoroso del padre, los hijos van a crecer
sanos, seguros de sí mismos y con conciencia de sus propias
posibilidades y límites.
Que el buen Padre Dios bendiga a todos los padres de la
familia Minuto de Dios a vivir en profundidad esa bella y exigente
vocación-misión de la paternidad.
OPINA EN ESTE FORO, ACERCA DE NUESTRO TEMA DEL MES
EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
EL PAPÁ DE COLOMBIA
Por: Maria Isabel Torres
(Auxiliar Contable Centro
Carismático Minuto
de Dios)

En junio, cuando
estemos pensando en qué regalarles a nuestros papás en medio de la
tradicional y comercial, celebración del Día del Padre, tal vez
muchos no nos acordemos del “Papá “al que Colombia consagró hace
más de un siglo como su protector: el Sagrado Corazón de Jesús.
Aunque la
Constitución del 91 suprimió de la Carta Magna la mención al Santo
Patrono de los
Colombianos, que venía desde
la Constitución de
1986, en los corazones de nuestras gentes la devoción se mantiene.
Es por eso que el
famoso cuadro de Nuestro Señor Jesucristo y su corazón sangrante
sigue presente en millones de hogares que a El se encomiendan cada
día.
También por eso
cada 11 de junio en la fiesta de consagración, la Iglesia del voto
nacional, en el centro de Bogotá, concentra las miradas de todos los
que esperan el Milagro de la paz y la reconciliación.
Encomendémonos al
Señor y dejemos nuestro corazón en el suyo. Recordemos que su
ejemplo, el de un padre amantísimo que no olvida ni desampara ni al
último de sus hijos, debe ser el modelo a seguir en nuestros hogares
y con nuestra familia.
“Te
saludamos, corazón amantísimo de Jesús y de María, te alabamos, te
glorificamos, te damos gracias. Te amamos con todo nuestro corazón,
con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas. Te ofrecemos
nuestro corazón, recíbelo, poséelo totalmente”.
San Juan Eudes
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